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viernes, 17 de setiembre de 2010

UN VIAJE INESPERADO (Relato de Augusto Llosa Giraldo)

           UN VIAJE INESPERADO

El autor en la ciudad de Ocros, capital de la provincia
del mismo nombre, en la Regiòn Ancash.

            Para tomar una decisión inusual, en el acto hay que tener poderosas razones y motivos más que suficientes para actuar sin pensar dos veces.  Aquella mañana fresca de mayo, Oscar recibió una sorpresiva carta de manos del cartero en momentos en que se aprestaba a partir; verificó quién era el remitente y la abrió con ávido interés  y comenzó a leer en forma pausada, y lo que parecía una usual misiva se transformó en una real preocupación que le humedeció los ojos y lo llevó ha abrir la ventana de la habitación que todavía olía a ropa usada para respirar un poco el aire fresco, que lo necesitaba, y ordenar sus ideas que lo habían atolondrado un poco y cogido por sorpresa ; se sobrepuso, se fijó en la fecha de remisión de la carta y constató que habían transcurrido más de dos semanas para que está llegara a sus manos. Entonces no tuvo más remedio que preparar su equipaje, hacer una llamada telefónica a su centro de trabajo y partir al volante de su nueva camioneta. Sabía que le esperaba un largo viaje y había que tomar precauciones: lo primero que hizo fue comprar un mapa geográfico y una guía de viaje de esa región casi perdida al este del Perú; tomó un desayuno frugal y se aprovisionó de botellas de agua gasificada, bolsas de biscochos, y partió solo sin mediar explicación a nadie en particular.

            Conforme avanzaba el vehículo y los kilómetros desaparecían, transcurrieron muchas horas de viaje, y es cuando el hambre y el cansancio aparecieron  pero no le hicieron  mella; ascender el macizo central de la Cordillera de Los Andes, es tarea de cuidado para quienes por primera vez lo intentan, y en este caso, Oscar tomó sus precauciones, y así lo hizo; antes del anochecer decidió descansar en un pequeño poblado que se ubica a un costado de la carretera antes de pasar al otro lado de la vertiente andina; estaba muerto de hambre y cansado tenía que reponer fuerzas  y cerciorarse del buen estado del vehículo. Se estacionó en un restaurante en donde cenó un suculento caldo de gallina de corral, caliente  de entrada, y como plato de fondo, un bistec de carnero a la parrilla, con sus papas fritas, ensalada de verduras y una copa de buen vino para asentar la comida, que por ser bueno, se tomó tres; luego se hospedó en un antiguo hotel  que más bien era una antigua casona acondicionada para este negocio, en donde una ducha de agua caliente le repuso el ánimo, y antes de meterse a la cama, sintió ganas de leer nuevamente la carta en cuestión que le atosigaba el espíritu, y luego de vacilar nerviosamente por unos segundos se decidió a sacarla del bolsillo de su casaca de
Cuero;  con cuidado la abrió y comenzó  una lectura pausada, de
Palabra por palabra y entonces descubrió que el contenido de dicha carta era una especie de testamento que le sugería por momentos y en
Otros le daba instrucciones precisas de tal o cual cosa que debía cumplir luego de determinadas circunstancias y condiciones; fue en ese instante que recordó los mejores momentos vividos durante su  niñez y cuando se casó hace varios años y fue feliz antes de enviudar y quedar  nuevamente solo. No tuvo tiempo para tener hijos, el lamentable accidente que sufrió su joven  esposa se lo impidió, y eso le remordía como un castigo, no quiso recordar más, se recostó en la cama, prendió un cigarrillo, mientras ojeaba el mapa de viaje trazado, hasta que el cansancio lo hizo dormir profundamente sin que él se diera cuenta.

            Antes del amanecer  un potente trueno estremeció las montañas, que le hizo saltar de la cama y recordarle que ya era tiempo de prepararse para reanudar el viaje. Abrió la ventana que daba a la calle principal y pudo percibir el olor a mojado y el fresco pan que  llegaba con un viento fresco que le animó la mañana, y observar asimismo  que llovía levemente con ponderación; entonces  acomodó sus pocas pertenencias, tomó las llaves de la habitación y del vehículo y salió; al bajar la escalera de piedra se cruzó con la dueña del establecimiento que luego de saludarlo le ofreció una taza de café caliente  que él accedió amablemente, fue momento para intercambiar algunas impresiones del carretera  que ingresaba muy  cerca a la zona selvática, que él nunca había pensado conocer y tenía las peores referencias, Luego de agradecer la gentileza de la anfitriona, se dirigió al garaje en donde limpió cuidadosamente  la camioneta, en tanto que el sol comenzaba a rayar los picachos de las altas montañas, con un cielo límpido que poco a poco dejó todo vestigio de mal tiempo ; antes de partir, compró una bolsa de pan de maíz que todavía humeaba y unos tamales calientes de gallina.

            Con suerte la lluvia se disipó rápidamente y el sol brillaba resplandeciente en todo el valle agreste de la sierra, que comenzaba a descender desde que cambió de ruta; era el ingreso a la tierra caliente, llena de sorpresas y peligros desconocidos; uno a uno los ríos grandes y pequeños descendían sorpresivamente, tormentosos y cruzaban la carretera. Por otra parte, el verdor era cada vez más intenso de los inmensos campos que se abrían paso en medio de una enmarañada flora  todavía  virgen, junto a un calor cada vez más sofocante y lleno de  mosquitos y otras alimañas que  parecían salir del vientre de esta  tierra  endemoniada que no todos pueden  estoicamente soportar, muy  a pesar de la exuberante belleza que nuestros ojos pueden contemplar en estos parajes llenos de vida y muerte que es una constante diaria por sobrevivir; ninguno de estos obstáculos pudo doblegar el espíritu tenaz de Oscar, que ya se sentía más aliviado al saber que muy pronto llegaría a su destino; era solo cuestión de unas horas nada más para llegar a “Nueva Esperanza”,  poblado enclavado en la parte alta de una pequeña  colina,  junto  a dos ríos caudalosos que la cruzan y  vigilan celosamente desde la parte baja del valle.

            A estas alturas del camino, la “civilización occidental y cristiana” se vuelve a contemplar a lo largo de la ruta  con ciudades modernas, llenas de confort y tecnología que hacen palidecer a cualquier otra ciudad, que cómo “oasis” brillan llenas de cemento y sensualidad desbordante, al menos esa era la impresión que tenía Oscar, luego de ingresar a uno de los  bares que pululan por todas partes, para tomar una cerveza bien helada y contemplar a las mujeres que  atendían a los parroquianos con ropa ligera y dispuestas a toda petición de los clientes, que no se hacían de rogar para estos menesteres. Mientras una  música estridente y cadenciosa animaba el ambiente.
Las ansias por llegar le hicieron olvidar las horas, el cansancio y el hambre; cuando  al promediar las cuatro de la tarde  el vehículo hizo su ingreso a “Nueva Esperanza”, una ciudad bien trazada, de casas mayormente de madera; no le fue difícil dar con la pequeña plaza de armas, llena de poncianas y buganvillas bien cuidadas, y preguntar a un transeúnte por la dirección que traía- le señalaron – qué sólo a dos cuadras a la derecha de la Iglesia Matriz se ubicaba la calle en mención; al llegar al lugar  miró desde el interior de su vehículo que la puerta principal se hallaba cerrada y luego de vacilar unos segundos se animó a bajar resueltamente con la carta en la mano. Subió unos peldaños de la escalera de madera, y con cierto temor, tocó tímidamente la puerta, nadie contestó, pero al fondo de la casa pudo percibir que un perro  ladraba, entonces volvió a tocar y en menos de un minuto se abrió la puerta, y dentro de ella pudo observar a una mujer relativamente joven de mediana estatura, esbelta que vestía completamente de negro, cuya palidez de su rostro blanco y delicado  resaltaba con la luz del sol que le llegaba a la cara. Reponiéndose de esta primera impresión, preguntó: “casa de la familia Córdova” – si – respondió tímidamente la mujer; “soy hermano de Alberto y vengo de la costa.”  No hubo más palabras entre los dos, porque la pobre mujer se quebró en llanto y se echó a los brazos de aquel hombre que sabía que era hermano de su difunto esposo que semanas antes habían sepultado tras sufrir una penosa enfermedad, y quién antes de morir le advirtió que ella no se quedaría sola, no sólo porque tenía a sus dos hijos varones, sino porque  le tenía preparado una sorpresa que ahora ella comprendía, ya que el difunto nunca le había confiado que tenia un hermano gemelo. Pasadas las primeras impresiones y las emociones que los embargaba a ambos, Oscar le entregó la carta de su hermano que ella leyó con avidez, atención y sorpresa, y luego de invitarlo a pasar a su casa, aparecieron de pronto los niños que al verlo corrieron ha abrazarlo y a un solo grito los dos exclamaron:

- “Papá no has muerto...”                                                             

jueves, 17 de junio de 2010

DERECHO AGROECOLOGICO. Autor: Dr. José Ramos Arnao

Los Ramos Arnao: Josè Santos, Abel, Adolfo, Carlos y Mercedes junto
a su padres. Reconocida familia casmeña.
 

DERECHO AGROECOLOGICO



Los alcances del nuevo Derecho agrario destinados a una cobertura de protección jurídica del hombre de campo en su que hacer agrícola, llevan las normas conceptuales a la protección de lo que hoy se reclama con tanto énfasis, esto es el Medio Ambiente. De ahí que insurja un Derecho Agroecológico que haga preservar los elementales recursos de aire, tierra y agua no contaminados para una agricultura sana.
La Agroecología tiene así, la proyección de un nuevo Derecho Agrario cuyos elementos constitutivos jurídicos se entrelazan. No cabe la agricultura en tierra depredada con utilización de aguas contaminadas o servidas; y mucho menos si el aire que oxigene las plantas esté encarecido con sustancias tóxicas. Esto es, la suma de los elementos vitales.
Hay que distinguir lo que el medio ambiente debe ser para la agricultura, dentro del concepto de la Agroecología, con lo que la naturaleza nos brinda con sus recursos de flora y fauna silvestre, como consecuencia de un ecosistema que debe preservarse para que no se destruya la biodiversidad de elementos existentes en determinadas zonas.
En nuestro caso, la legislación tiene en principio su sustento en el Decreto Ley Nº 21147, del 13 de mayo de 1975, que protege los recursos forestales y de fauna silvestre, sancionando su depredación y disponiendo que se usen en armonía con el interés social. Se destina al Fuero Agrario, extrayéndose del Fuero Común los conflictos que pudieran suscitarse en cumplimiento de dicho dispositivo legal. Desde ese momento empiezan las Unidades de Conservación, consideradas en: Parques Nacionales y santuarios Históricos.

Los Parques Nacionales, como áreas intangibles destinadas a la protección de flora y fauna silvestre, contribuyen también a la belleza paisajista.

Las Reservas Nacionales, Destinadas a la protección y propagación des especies de la fauna silvestre de interés nacional, evitan la extinción de una biodiversidad de fauna silvestre, como el caso de la Reserva de Paracas.

Los Santuarios Nacionales son áreas intangibles para proteger una especie de plantas o una comunidad determinada de animales, así como las formaciones naturales de interés científico y paisajista. Es el caso del Santuario de Tumbes, para los manglares y el cocodrilo negro.

Finalmente están los Santuarios Históricos, áreas intangibles de protección de escenarios naturales en que se desarrollaron  acontecimientos gloriosos de la Historia Nacional. Las pampas de Junín y la Quinua son un ejemplo.
Esta ley también estimula la reforestación, tanto con fines de proyección y/o reproducción, en tierras cuya capacidad de uso mayor es forestal, encomendando esta labor al Ministerio de Agricultura. Lamentablemente, poco se ha hecho, salvo los casos de Cajamarca y del cuzco, por intervención Municipal.
A partir de 1980 la constitución del Estado ah declarado la conservación de los recursos naturales, renovables y no renovables, como patrimonio de la Nación. En tal sentido incluye los minerales, tierras, bosques, aguas y en general todos los recurso naturales. Fuera de los recursos mineralógicos, todo lo demás corresponde al Derecho agrario. Así, las tierras agrícolas de propiedad privada, por el carácter de interés social de esa actividad, pertenecen al Nación (Artículos 118, 124 y 157 de la Constitución Política de Estado).
El Código del Medio Ambiente, Decreto Legislativo Nº 611, se sustenta, en principio, en el Art. 123ª de la Constitución Política del Estado y la Ley Nº 23996, que de clara de necesidad nacional la creación del Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, y la Ley Nº 25238, que delegó en el Poder ejecutivo la facultad de dictar mediante el Decreto Legislativo el aludido Código en el plazo de noventa días.
Este Código no debe interpretarse como una norma atentatoria del desarrollo del país. El nuevo Derecho Agrario, en su ámbito agroecológico, considerada la explotación racional de los recursos naturales, sin afán depredador ni economicista, como sustancialmente aparece en la norma matriz del derecho Ley Nº 21147
Para el mejor cumplimiento de estos principios, se va a inaugurar un Juzgado de Tierras en la subregión biofronteriza de Madre de Dios, en la Región Inka. A partir de ahí el Perú tendrá la oportunidad de mostrar al mundo un Juzgado de Tierras inédito por su competencia en la agroecología, en cuanto cumplirá su jurisdicción destinada a la conservación de los recursos naturales, de flora y fauna silvestre, contra los depredadores, cazadores furtivos y exportadores inescrupulosos de animales silvestres que se exceden en el número de autorización; conocerá también los derechos reales, personales y mixtos, relacionados con la agricultura, de los habitantes de esa subregión, fundamentalmente comunidades nativas, en relación a su hábitat.
Es importante anotar que el código de Medio Ambiente, al tipificar las faltas y delitos ecológicos, debió derivarlos para su sanción a jueces especializados, como son los jueces de tierras, haciendo abstracción de ello. El reciente Código Penal abunda ene. Error al dar tratamiento de delito común a los ecológicos, ignorando que no acabe en estos delitos medida punitiva contra la libertad, sino la reposición del daño causado, como es norma jurisprudencial.
Estos son los alcances de un nuevo Derecho agrario, agroecológico, como sustento de la vida del hombre, plantas y animales, en relación con la actividad agrícola y que están incluidos, felizmente, en el temario del Proyecto de la Nueva Ley General Agraria.

Autor: Dr. José Ramos Arnao


martes, 1 de junio de 2010

UN TONTO EN EL CIELO - Relato de Augusto Llosa Giraldo


UN TONTO EN EL CIELO

A mi amigo: Elioc Coc Aguilar por su
amistad y lealtad en muchos de
muestros proyectos comunes.


En una tarde lluviosa de Marzo buscando un no se què inexplicable entre las arenas calcinantes del Manchán, hallé un pequeño ángel que emergía por entre el sopor que emanaba del desierto y la lluvia densa que caía. Su vestimenta ligera estaba magullada y manchada de sangre de color azul, en tanto que una de sus alas aún sangraba levemente; no se movía.
No podía creer lo que veía; un ángel en la tierra, ¡no, no, no podía ser una realidad, esto debe ser un sueño, una pesadilla me decía para mis adentros, preocupado; y mientras las dudas me carcomían el cerebro, el pequeño ángel comenzó a moverse lentamente; abrió sus enormes ojos color caramelo, y esbozó una tímida sonrisa como para congraciarse conmigo, y lentamente se fue incorporando.
Entonces retrocedí unos pasos, asustado, pero sus hermosos ojos me atraparon en silencio y de inmediato me vi a su lado tratando de ayudarlo. Preocupado entonces le pregunté: Qué te pasó angelito? ¿Cómo llegaste hasta aquí?, -  ¡Ah¡ no te preocupes, amigo, todo fue un lamentable accidente, por juguetón me caí, y ahora estoy un poco dolido nada más. ¿Pero cómo regresarás al cielo? - ¡ Vaya que pregunta para más insensata, no te das cuenta que soy un ángel y que puedo volar... - ¡ ah¡ claro un ángel, pero no puede ser, eso sólo existe en los libros ... y en la cabeza de tontos cómo tú, amigo, qué recién llegas y no te das cuenta ... te equivocas, ángel porque esto que estoy viendo es una realidad un hecho palpable qué tú no puedes negar...- ¡ ah¡ eres un estúpido como muchos, cómo puedes insinuar que soy un mentiroso, sí el terco eres tú, qué has venido y tienes problemas que resolver...¿qué problemas?, ¡vaya que cándido eres, no te das cuenta que estas en el cielo,. y que yo soy un ángel de verdad.. ¿En el cielo? ¿Qué cielo?..- Te explico humano: Este es el desierto de entrada al cielo a donde llegan...- A dónde llegaste tú, ángel.- No, amigo.- ¿no? no entiendo, qué está sucediendo, estoy confundido, - es decir ángel me has enredado... Te comprendo, hombre, pero tienes que aceptar tu realidad.- ¿Cuál realidad? Qué en verdad tú has llegado aquí, porque hace una hora que has muerto...



martes, 18 de mayo de 2010

EL SUEÑO (Relato de Augusto Llosa Giraldo)


EL SUEÑO


Fuì testigo del lanzamiento al agua del "Huarmey Queen", barco minero
de la cìa. Antamina, al cual fui invitado.


Todo lo había preparado con anticipación para celebrar el “Día de San Valentín”, lamentablemente el caluroso verano del norte no lo dejó dormir esa noche entre el sopor y sus preocupaciones cotidianas. Fue una noche de sobresaltos y entresueños que lindaban con pesadillas cada vez que acentuaba el sueño, entre el seco descanso de sus familiares que dormían y la constante soñolencia de sus temores. ¿Qué le remordía y lo intranquilizaba en la subconsciente? En varias ocasiones despertó sudoroso, jadeando y, nuevamente trataba de conciliar el sueño. En esos instantes se le agolpaban recuerdos idos, viejos, y una lejana percepción instantánea que no podía descifrar. Era una sensación angustiosa, nihilista, vaga que le recorría todo el cuerpo, pero a pesar de todo trataba de serenarse y volver a cerrar los ojos.
Sus padres que dormían en el cuarto contiguo notaron su incomodad y quejidos angustiosos que susurraba entre sus rígidos dientes que chirriaban y la voz gutural que dejaba filtrar a duras penas. Ante esta inconformidad su madre con sumo cuidado ingresó a su cuarto, prendió la luz y notó que temblaba, y de su cara desencajada brillaba un fino sudor; lo cubrió con la colcha que había caído y salió sin entender qué le ocurría a su hijo.
La tranquilidad habitual de la familia se rompió ese amanecer del catorce de Febrero, entre la noche que se disipaba y la turbulencia del sueño de Marcos que de rato en rato mediaba una calma abrumadora y amenazante que no dejó dormir a nadie en casa. Al llegar el nuevo día la aparente tranquilidad se dejó sentir, entonces éste se sumergió en un profundo sueño invernal luego de una tensa lucha por descansar.
Estaba agotado, extenúe; comenzó a roncar con profundidad y largos intervalos. En ese momento afloró en su entorno mental una onírica secuencia de imágenes diversas que se contraponían unas a otras, no las podía hilvanar, ordenar. Cuando se disponía a reconocer a estos personajes difusos, irreconocibles, éstos se diluían, se borraban lentamente como por efecto de una lluvia perspicaz; una a una gritaban, corrían hacia el desesperadamente, mientras en el trayecto se desgarraban en medio de un vocerío aterrador y lacerante que lo hacia estremecer y sudar frío.
Pasaron segundos de sueño profundo y nuevamente volvían aparecer cuadros de diversas imágenes que no podía reconocer.
Esta vez se vio solo al borde de un profundo abismo, debajo de cuyos pies corría un caudaloso y ondulante río que tenia que cruzar, pero su miedo lo hacia temblar y luego la secuencia diabólica desaparecía. Esta visión espeluznante de fantasmas y tétricos personajes que lo acosaban volvía a repetirse. Y en el momento culminante de este revelador sueño, se vio parado frente a un tribunal de jueces que como verdugos portaban hachas y machetes relucientes, todos encapuchados en macabra sesión deliberativa. Sorpresivamente se levantan y comienzan a perseguirlo por unas calles desoladas, luego ingresan a inmenso bosque lleno de obstáculos; la persecución es implacable entre árboles gigantes y de diverso color, pero cuando corría voltea y se da cuenta que son niños que con alegre mirada angelical y con los brazos abiertos lo llaman por su nombre. Cansado se detiene, y cuando cree que se a librado de sus captores, se da cuenta que son pequeños vampiros con largos dientes que pretenden atraparlo; reanuda la huida , sube por una escarpada ladera, mira alo alto y cuando creía haber escapado, aparecen más de éstos diabólicos seres que lo acorralan , no tiene salida; entonces grita, llora…entonces despierta sobresaltado, sudoroso, no entiende que  ha pasado, se revuelve cansado en la cama,  medita, y a un llamado de su madre, contesta; reponiéndose se viste y sale; todavía en su cabeza pesaban algunas ideas absurdas y las escenas de la noche tormentosa que aún lo inquietaba.
Se servia el desayuno en el comedor en donde cruzó algunas palabras con sus padres que lo miraban preocupados y en silencio, cuando de pronto tocan la puerta con insistencia, presuroso la abre, y observa que son numerosos policías que lo interrogan en el acto y lo detienen.
Qué había sucedido esa noche del martes, al parecer la premonición se anticipó a los hechos, o es que la casualidad siempre presente se había jugado todo por el.
Queda la duda, lo cierto es que Marcos aún sigue inmerso en un largo sueño del cual todavía no despierta.


                                                           (Fue publicado en la Revista Literaria “AZUL” No. 04 – 97)

viernes, 14 de mayo de 2010

CHANKILLO A PUNTO DE DESPLOMARSE (Opiniòn de Augusto Llosa Giraldo)

CHANKILLO I
A
 PUNTO DE DESPLOMARSE
Vista aèrea que demuestra lo grandioso que fue y aùn
pervive de pie..

Uno de las paredes laterales que miran el desierto

Es una de las paredes del segundo nivel

En esta foto se puede observar la parte màs alta del observatorio
construido por nuestros ancestros

Este es uno de los lugarres mejor conservados
que tiene Chanquillo. Cuidemoslo....

Se observan las trece torres  en perfecta armonìa en
medio del desierto que lo rodea.

Los medios periodisticos nacionales informan
la gravedad de la situaciòn de Chanquillo y otros
monumentos en peligro.


La actual situaciòn del complejo Arqueológico de Chankillo, ubicado en el valle de San Rafael, a unos 12 Km. de la ciudad de Casma, se encuentra seriamente dañado en cuanto a su estructura arquitectónica, en la medida que el deterioro de sus paredes laterales están a punto de desplomarse ante cualquier sismo de regular intensidad que se pueda producir en cualquier momento, ya que están rajadas y el peligro es eminente.
Sus murallas e ingresos de piedra que se ubican en lugares estratégicos en todo el contorno de la fortaleza están bastante abandonados y no hay signos que se haya tratado de mejorar en muchos años.
Pareciera que ninguna autoridad ha sabido valorar la importancia y grandeza de este monumento que debería ser el orgullo de los casmeños, pero la realidad es dura y hay que aceptarla como tal.
Es urgente que las autoridades locales tomen cartas en el asunto, y logren presupuestos que nos permitan recuperar el esplendor que alguna vez tuvo Chankillo.
Chankillo está considerado como el Centro astronómico más antiguo de la América Precolombina.
Los verdaderos casmeños debemos iniciar una Gran Cruzada para recuperarla y protegerla como se merece. sino las nuevas generaciones no nos van a perdonar. Manos a la obra...

LUZ AMBAR (Relato de Augusto Llosa Giraldo)

LUZ AMBAR

(Relato)


Caminábamos distraídos y un poco presurosos por una senda angosta de tierra dura, cuyo borde estaba rodeado de yerbasantas que expelían un aroma fragancioso y penetrante; pacaes y sauces adornaban la vera, mientras que en el cielo pendía una luna llena resplandeciente, debajo del cual se vislumbraba su luz en perspectiva de norte a sur. Asimismo se podía divisar claramente el campo lleno de rocío, y escuchar el clásico croar de los sapos en la orilla de una acequia.

Era una madrugada de un día de verano, cerca de las cuatro, el pequeño grupo se desplazaba distraído en tanto que yo conversaba con mi hermano menor, cuando de pronto pude observar en el cielo una titilante luz que “corrió” sorpresivamente y se detuvo. Pensé: ¿debe ser un avión?- Seguí observando, mientras los demás no se percataban de lo que sucedía. El punto de luz ya fijo en mis ojos volvió a correr en zig zag y a gran velocidad se detuvo nuevamente. Había crecido en tamaño, entonces me dije: ¿un avión no se detiene en el espacio? y tiene esa rara luz que atrae- ¿y sí fuera un satélite?, tampoco ¿Qué será entonces?, me pregunté. Era evidente que me impresionó su característica y color muy extraño.

Seguimos avanzando, mientras en silencio caminaba con la mirada puesta en el cielo, abstraído completamente de los demás, en tanto que el objeto de luz crecía y crecía a cada instante. A estas alturas de mi sorpresa no pude contener mi emoción o miedo, que nunca logré definir; entonces, levantando la mano, grité: “Miren allá arriba, en el cielo”. Nos detuvimos entre sorprendidos y asustados, contemplando maravillados lo que parecía ser una nave que emitía una luz multicolor que iluminaba todo el firmamento. La impresión fue tan grande para nosotros que al verlo relativamente tan cerca, el miedo paralizó a mis acompañantes, y otros optaron por buscar refugio dentro de la acequia que por ese entonces estaba seca, sin agua. Yo, mientras, deslumbrado y perplejo solo atiné a decir: “Es un Platillo Volador y nos va a llevar”. La extraña nave silenciosamente aumentaba en tamaño y cambiaba de colores, cuando de pronto se detuvo girando de izquierda a derecha irradiando una luz metálica muy intensa que oscilaba entre el color ámbar, amarillo, violeta, rojo, azul..., bastaron unos segundos para que de un ¡zas¡ repentino y fulgurante desapareciera del firmamento a la velocidad de la luz.

Fue un avistamiento espectacular, jamás imaginado y cada vez que recuerdo me siento privilegiado por esta inolvidable experiencia que pocos humanos han vivido, y estoy seguro que nunca más podré presenciar otro igual.

lunes, 3 de mayo de 2010

UN CINÈFILO DE ALTO VUELO - Relato de Augusto Llosa Giraldo


UN CINÉFILO
DE ALTO VUELO

Cuando llegan las primeras inquietudes en nuestra adolescencia llena de entusiasmo y voluntad desbordante, ocurre un sin fin de cosas que nos atesora el espíritu; vivimos una etapa inolvidable que nos hace suspirar de nostalgia ahora que lo recordamos. Quién no recuerda que cuando niños queríamos ser: “Batman”, “Superman” entre otros personajes de moda de los “cómic”, la televisión o el cine que por esos años todavía conservador y puritano leíamos y veíamos. En muchos casos sólo permitido para mayores de edad y gente acomodada. Claro, un niño no sabia nada de estas cosas, y ver una película en el cine o la televisión era toda una tentación que uno no podía perdérselo.
Recuerdo que a mi padre le gustaba mucho las funciones circenses, y a mi madre en cambio el cine siempre fue su fascinación al cual asistíamos por lo menos tres veces a la semana.
Esta afición desenvuelta – preferentemente - por el cine me llevó en mi niñez a ver películas casi todos los días, ya que en los años sesenta estaban de moda las funciones de seriales continuadas de “Tarzán”, “Maciste”, así como de películas mexicanas que en provincias se proyectaba de lunes a domingo, y por supuesto no todos los días nuestros padres nos daban dinero para asistir a cada una de las funciones. Era todo un reto para los niños agenciarse de los cincuenta centavos que costaba la media entrada para el “Cine Municipal” o el “San Martín”, peor aún si no cumplíamos con las tareas de la escuela o los mandados de la casa, estábamos prácticamente chantajeados por nuestros padres, sino también por nuestros hermanos mayores o los amigos más grandes que nos ilusionaban con encontrar una fórmula para solucionar este “problema” de adición al cine, ya que la televisión por esos años recién había llegado al pueblo y pocas familias podían ostentar uno en su sala.
Pero llegó esa oportunidad para el grupo de amigos del cual formaba parte; Pedro el más avezado e intrépido había descubierto que era posible entrar al cine por la puerta de escape del cine que daba al garaje municipal, y que permanecía cerrado casi todo el tiempo, lleno de vehículos malogrados y materiales de trabajo, lo único que teníamos que hacer era trepar una pequeña pared d e adobe semidestruida y bajar por una mata de ciruela que florecía al otro lado de la cerca.
La primera vez que lo intentamos salió a la perfección, la segunda ocasión también, hasta que en la tercera oportunidad alguien se dio cuenta de nuestra presencia, entonces los guardianes nos pillaron tratando de abrir la pequeña puerta; fui cogido debajo de uno de los carros viejos en donde me había escondido, y recibí como castigo una somera paliza que aún recuerdo, mientras que mis amigos escaparon asustados a sus casas.
Nunca más lo intenté por ese lugar, sino esta vez por el techo....

domingo, 25 de abril de 2010

EL ENCUENTRO ( Relato inèdito de Augusto Llosa Giraldo)



Santiago Hermitaño Casimiro, junto a su hermana en una
fiesta en Honor a San Santiago en Lima, en
el año 2007
 
EL  ENCUENTRO

Dedicado a: Reyno Hermitaño Casimiro
con motivo de su partida inevitable.


Entre el recodo abrupto del camino a La Palma, se bifurcan dos sendas angostas, pedregosas; Una hacia la parte baja del río y otra serpentina hacía lo alto de la montaña. Allí dos hombres se entrecruzaron en medio de un amanecer sombrío; cúmulos de nubes algodonados, semioscuros brillaban anunciando una lluvia tenaz, prolongada.
Ambos llevaban prisa que no les dio tiempo para hacer un alto y saludarse; apenas si se miraron y con la vista uno de ellos asintió un leve reconocimiento que muy pronto el fuerte chirriar de los grillos hicieron olvidar.
El primero de ellos era joven y bajaba trémulo a grandes pasos con la cara desencajada por la angustia. Hacia semanas que por su trabajo en la mina no sabia nada de su esposa que se encontraba en días de parto, era primeriza y vivían lejos del poblado más cercano, y eso le preocupaba. En cambio el segundo caminante, maduro era diferente; subía con pasos calculados y en su mirada profunda dejaba entrever malicia que su rostro cetrino no podía ocultar.

La lluvia amenguó un poco su gravitante poder y el efecto deslumbrante de los primeros rayos exacerbaron el ánimo ponderado de los hombres. En horas de la tarde la calma retornó lo que permitió que la gente se hiciera nuevamente al campo. En esta circunstancia los dos hombres volvieron a encontrarse entre el lodazal intransitable de una peligrosa ladera que la casualidad los volvía a juntar.
Eran los mismos viajeros que horas antes se habían cruzado, pero esta vez, uno venía borracho, encharcado de lodo con la mirada absorta, perdida; en cambio el mozo tenía el caminar lento con los ojos llorosos y el espíritu abatido.

Ambos se reconocieron e hicieron un alto forzoso en medio de un roquedal que cómo cornisa los protegía de la lluvia; hubo un primer silencio que el más viejo balbuceante, rompió;

.- ¡Soy un desgraciado ... maté a mi mujer y a su amante, porque los
Encontré durmiendo juntos... ¡

Volvió el silencio a cubrir todo el contorno agreste que los rodeaba;
Entonces, botella en mano el primero y casi cayéndose le ofreció un trago de licor al joven minero, qué cómo un autómata recibió, y sin mediar palabra alguna se lo llevó a la boca hasta secarlo en medio de gruesas lágrimas que cubrían sus grandes ojos negros, se recostó a una roca y levantando la mano con voz entrecortada, dijo:

.- ¡Yo soy otro desgraciado, llegué a mi casa justo cuando estaban
Velando a mi pobre esposa... ¡

Está confesión inusual tranquilizó un poco el ánimo ya que habían desfogado inconscientemente su desgracia que los unía, identificándose ambos como unos hombres marcados por la desdicha. Entablaron una breve conversación y comenzaron a caminar lentamente en una misma dirección; buscaban más alcohol. Muy cerca de allí se detuvieron para comprar en un pequeño “tambo” el
Bálsamo que calmara sus penas y sufrimiento.

Minutos después, ambos apenas podían sostenerse abrazados, caían y se levantaban hasta que sorpresivamente apareció un tropel de caballos en veloz carrera por la parte curva más estrecha del camino que no les dio tiempo para guarecerse y evitar el peligro: ambos fueron pisados y barridos, cayendo en el inevitable y profundo cause del río que fue la tumba para los infortunados hombres que el tiempo y el destino juntó para siempre.



(Relato inèdito)

martes, 23 de marzo de 2010

"LAS MADERAS DE DON HELENO" Relato de Augusto Llosa Giraldo



LAS MADERAS DE DON HELENO

En un año lejano que se pierde en el tiempo, llegó a Casma Don Heleno, hombre de mirada adusta y tez cetrina proveniente de un pueblo del norte, acompañado de un costalillo de tocuyo y una pequeña maleta de madera en donde portaba sus únicas pertenencias y la solitaria actitud de un recién llegado.

Pronto consiguió trabajo en la paña de algodón que en el valle abunda, y con el tiempo una pequeña casucha de caña a medio embarrar en donde solía vivir solo.

Su impenetrable silencio y huraño comportamiento no le permitía tratar amigablemente a nadie e hizo pensar a muchos que era mudo. Así pasaron los años dejando su marca indeleble en el rostro curtido de Dn. Heleno; siempre se le veía inmutable, indiferente, cargando su agua del único pozo que había en el lugar, cocinando en su fogón con leña o coronta que traía al culminar su jornada de trabajo, o lavando su ropa en la acequia contigua al barrio donde vivía.

En alguna oportunidad sostenía breves monólogos con sus vecinos más cercanos a su solitaria vivencia, balbuceando palabras con dificultad y aparente temor. Casi todo el tiempo luego de regresar del trabajo habitual se encerraba en su pequeño cuartucho en un ostracismo digno de la mejor causa.

Pero sucedió de pronto que en las mañanas, muy temprano se escuchaba un sonido raro, peculiar dentro de su cubil que sobresaltó a los vecinos más cercanos. Nadie sabia lo que estaba pasando. De allí que su monótona fisonomía cambió: adelgazó sorprendentemente, se le veía encorvado, con los ojos hundidos que irradiaban una mirada triste como pidiendo compasión, amor, asimismo, parecía que sus orejas habían crecido desproporcionadamente terminando en punta y con un color mortecino que atraía la mirada de la gente curiosa.
A partir de estos cambios observados en la persona de Dn. Heleno, la gente murmuraba en silencio al verlo pasar, cosa que hizo que todo el vecindario se enterara de su precaria salud.

Cierto día uno de sus vecinos notó que al fondo de su corral de Dn. Heleno habían varias maderas de fino caoba, bien pulidas que relucían con el sol., y pensó en comprárselas para mandar a hacerse una buena mesa. No lo pensó dos veces y acudió presuroso a tocar la puerta hecha de maderas viejas y corroídas.

Entre el tocar insistente y los segundos se hizo un vacío interminable, quebrado, angustioso que sobresaltó al vecino. De pronto lentamente la puerta se fue abriendo con un crujir que más parecía lamento, y al centro apareció la figura escuálida, borrosa, que la luz al cruzar su pequeño cuerpo proyectó una sombra tétrica que como un halo lo cubría:

- Dn. Heleno, disculpe que lo moleste, pero he venido para ver si Ud. me puede vender sus maderas que tiene, para hacerme una mesita que necesito…

- ¿Cómo dice Ud.? – contestó Dn. Heleno con una voz cavernosa, entrecortada.

- Es que cómo Ud. tiene unas maderas que no las usa en su corral… – No lo dejó pronunciar la última palabra, y con mucho esfuerzo replicó:

- Vea Ud., yo no vendo mis maderas y…por favor no me moleste más…

- ¡Perdón vecino, yo pensé… disculpe ¡

Ambos se miraron como dos extraños de pies a cabeza, luego se hizo un silencio breve que se cortó cuando Dn. Heleno levantó su brazo huesudo para cerrar la puerta. Allí el vecino pudo observar sus manos sucias de un color verde oscuro que temblaban lentamente.

A partir de ese momento todos los vecinos del lugar se dieron cuenta que aquel hombre misterioso y furtivo se encontraba enfermo, muy enfermo, que para tratar su mal que lo aquejaba en las mañanas muy temprano molía alfalfa fresca en un batán del cual extraía su jugo y lo bebía; asimismo lo habían observado que en la chacra contigua a su vivienda extraía el jugo de unas matas de plátanos que ocultamente bebía con asco y guardaba en pequeños frascos de vidrio.

Conocida la motivación de su extraña apariencia y el por qué ya no trabajaba últimamente y de la oculta apariencia, algunos vecinos trataron de ayudarlo pero éste se rehusaba cortésmente a los ofrecimientos.

Llegó un momento en que no salió varios días a recoger agua del pozo; solo su pequeño gato negro ronroneaba junto a su puerta y de noche maullaba insistentemente de hambre.

El último día que lo vieron caminar los vecinos se espantaron al verlo, caminaba lentamente con dificultad; su pequeño cuerpo era apenas un recuerdo de aquel hombre de contextura mediana y fuerte, y ahora daba lástima. Luego de sacar un balde de agua con dificultad se sentó, inspiró una bocanada de aire y abrió sus pequeños ojos negros y comenzó a observar todo cuanto le rodeaba hasta el anochecer. Uno de sus vecinos más cercanos al pasar junto a él, vio que lloraba muy triste.
Esa noche los perros aullaron hasta el amanecer y el maullido del gato ya no se escuchó.

Había muerto Dn. Heleno solo en silencio, los vecinos pobres como él, hicieron una colecta para comprar flores, coca, cigarro y café, y con las maderas que guardaba celosamente le confeccionaron su ataúd en donde depositaron sus restos y fue enterrado en el cementerio en donde reposa eternamente.

jueves, 11 de marzo de 2010

EL ÙLTIMO AMANECER (Relato de Augusto Llosa Giraldo)


EL ÙLTIMO AMANECER

Un leve viento madrugador recorrió agonizante los últimos cobertizos y refugios conocidos de aves y animales salvajes de las especies más raras que asustadas despertaban de su sueño; los sobrecogió a todos y en su afán instintivo, animal algo les decía que debían partir de inmediato. Así lo hicieron: las aves multicolores levantaron vuelo cuando los primeros rayos del sol dejaban filtrar sus hebras de oro y los cubría resplandeciente. Era hermoso divisar este inusual juego de luz que cegaba; mientras las bestias grandes y pequeñas alborotadas provocaban una estampida desordenada, crucial en aquella selva virgen del llano amazónico, animado bulliciosamente por un griterío estridente de los mil diablos de toda clase de pajarracos, simios y animales que en dirección norte corrían, trepaban, volaban desesperadamente. Era estremecedor contemplar está abrupta decisión jamás convocada en la historia de los animales.
El tumulto inesperado cogiò por sorpresa de igual manera a los integrantes de una tribu que poblaba selva adentro; a penas tuvieron tiempo para coger sus pocas pertenencias y echarse al río en sus pequeñas embarcaciones cuando por un poco la estampida los coge dormidos; ya el brujo lo había anunciado días antes que nadie creyó. Ahora lo habían perdido todo sin entender aún que es lo que había pasado en su territorio tan lejano y abandonado por las autoridades de los gobiernos que han pasado en la historia, y el hombre moderno y su mezquindad a cuesta.
Las rústicas barcas apenas pudieron cobijar a todos los niños, las mujeres y los ancianos; la mayoría de los varones tuvieron que echarse al agua sobre troncos de árboles secos y navegar sobre ellas. Era un éxodo fluvial no anunciado que maldecían en su lenguaje poco conocido, sus caras configuraban una evidente preocupación y la ansiedad por conocer el origen de su tragedia. El brujo conocedor de sus limitaciones sólo atinaba a mirar y callar aquella fuerza desconocida que a todos envolvía.
La estrepitosa huída de toda especie animal cubrió una amplia zona de la jungla que abarcaba muchos kilómetros a la redonda; en tanto el terreno temblaba en medio de un ruido ensordecedor, y una floresta enmarañada que en pleno movimiento parecía querer huir, cuando el sol asomó a plenitud, y vio preocupado este laberinto mortal que para muchos animales pequeños fue su tumba segura.
Cuando la distancia separó a todos de su hábitat natural y parecía que todo era una entupida decisión irracional, se comenzó a escuchar un leve sonido entre el susurro del viento y los árboles abandonados que se mecían vacíos, completamente deshojados; era un pájaro mecánico que volaba raudamente y que poco a poco cubrió todo el entorno del espacio silente que moría, en medio de un territorio destrozado que minutos antes había muerto para siempre.
Era el último amanecer disfrutado a plenitud por aquellos seres desprotegidos de su mundo habitual- ahora condenados- por el progreso inconsciente del hombre y sus absurdos intereses que nunca terminan saciados.

miércoles, 9 de setiembre de 2009

BREVIARIOS: Luis Hernán Ramírez: POETA DE LA GOTA PURA

BREVIARIOS: Luis Hernán Ramírez: POETA DE LA GOTA PURA

Hola amigos casmeños y otros amantes de la cultura, espero que les guste mis trabajos y los podamos compartir con ustedes.
Les estarè muy agradecido.
Muchas gracias.

viernes, 28 de agosto de 2009

El HUNDIMIENTO DE LA FRAGATA "MERCEDES" EN CASMA del Dr. Josè Ramos Arnao


















2 de Mayo de 1854
EL HUNDIMIENTO DE LA FRAGATA
“MERCEDES” EN CASMA

El Mariscal Castilla que se preocupó desde su primer gobierno (1845-51) por una política de seguridad externa del país, empezando por el dominio del mar, fue igualmente continuada durante el gobierno de Echenique (1851-55) llegando así el Perú a contar con una escuadra importante que dominaba el Pacifico. El maestro Basadre anota que eran 17 unidades modernas para su época, de las que podemos referir la fragata “Apurimac” que arribó al Callao con oficiales y guardiamarinas que habían practicado en el escuadra francesa, las goletas “Tumbes” y “Loa”, el buque a vapor “Ucayali” y la fragata a velas “Mercedes”, que fue destinada a colegio de instrucción práctica.
“La Mercedes” era, pues, lo que hoy constituye en las escuadras modernas un buque escuela, perfilando a nuestro país en la mitad del siglo pasado como potencia naval respetable.
Ocurrió que el 2 de Mayo de 1854 había que embarcar tropas en el Puerto Casma. Para tal cometido fue enviada la fragata “Mercedes” con el “Rímac”, el primer barco a vapor que poseyó nuestra armada, como anota el SJ Rubén Vargas Ugarte en su “Historia de la República del Perú”.
El “Rímac” y la “Mercedes” debían salir del Puerto de Casma rumbo al Callao. El capitán de Navío Juan Noel Lastra era el comandante de la fragata “Mercedes”. Ese 2 de Mayo era remolcada desde la rada del puerto a alta mar la “Mercedes”, por su condición de velero, por el vapor “Rímac”. Casi a la vista del puerto se rompió el remolque y antes que pudiera pasarse nuevos calabrotes desde el “Rímac”, la fragata “Mercedes”, cuyas velas estaban en sus pañoles, fue llevada al garete por los fuertes vientos hasta estrellarse contra la “isla de la viuda” o “roca negra”, como también se le conoce a un inmenso peñón próximo a la bahía del puerto de Casma. Sólo unas cien de las ochocientas personas embarcadas lograron salvarse. El comandante Noel, con responsable valentía, se negó a abandonar a su barco buscando salvar a su tripulación. Pereció así instalado en su cubierta con los demás marinos que como él se negaron a abandonarlo.
La valentía del Comandante Noel es recordado por todos los historiadores. Pero es importante también referirnos a la tradición, fuente oral de la historia. Así refieren algunos antiguos pobladores del puerto de ese 2 de mayo de 1854 sus “abuelos”, habitantes del puerto de Casma, espectaban angustiados el desenlace de tan dramático percance hasta llegar al hundimiento. Cuentan que el Comandante Noel hizo tocar a la banda de guerra marchas marciales mientras se producía el salvataje y el hundimiento apremiaba. Esa heroicidad y temple de este valiente marino peruano está plasmada en estrofas del himno de la Escuela Naval del Perú que le dedica estos versos:”Como el noble Noel, preferimos a salvarnos, a otros salvar”.
Esto explica el Decreto de 8 de mayo de 1854, expedido por el gobierno de Echenique, otorgando a la viuda de Noel pensión de contraalmirante, así como reconociendo además a los jefes, oficiales y tropas del ejercito y la armada, que perecieron en la “Mercedes” como muertos en acción de guerra, amen de que se expidieron otras células de montepío y otorgaron becas para los hijos de las victimas, como detalla Basadre.
Eran tiempos de acendrado nacionalismo. El pueblo de Casma y el Comandante Noel debían fundirse en la historia patria coincidiendo en la búsqueda de nuestra identidad nacional. Las circunstancias así descritas lo permitieron y como justo reconocimiento a la memoria de ese valiente marino, pionero de otros que llegarían al grado de Caballero de los Mares, el puerto de Casma se llama en adelante” Comandante Noel”.
Si el 2 de Mayo es la fecha que la Patria recuerda cada año con más publicidad y arraigo a la gesta del Callao, homenajeándose a Mariano Prado y José Gálvez, vale tanbien recordar héroes que en épocas de paz contribuyeron a forjar nuestra nacionalidad.
Por coincidencia, años atrás el 12 de enero de 1839, a un año del Combate de Islay, se produjo también el Combate de Casma como recuerda nuestra Marina de Guerra, en circunstancias que gobernaba Santa Cruz y la Confederación Perú-Boliviana era motivo de guerra, concluida días después con la Batalla de Yungay. En el escenario del mar casmeño estaban entonces los barcos chilenos que se enfrentaban a los de la Confederación, representados por una flotilla de corsarios, la que organizó Santa Cruz, valiéndose de extranjeros y barcos mercantes, tanto que esa flotilla estaba al mando del marino francés Juan Blanchet. En el fragor del combate Blanchet murió, pagando con su vida la ocasión casual que le preemitió sorprender con sus corsarios a los barcos chilenos que habían llegado hasta ese puerto para abastecerse de leña, lo que los obligó a librar combate.
Es la historia de nuestra patria, que se hace en cada rincón de nuestro territorio nacional. Vale la pena, por lo mismo, recordarla como un ejemplo de alentar también el espíritu regionalista que hace la Gran Patria Peruana, como suma de cada grano de arena que forman nuestras playas, testigos mudos de hechos heroicos como la tragedia del “Mercedes”, ocurrida en otrora próspero puerto que hoy, como otros, victimas del centralismo, han devenido en una suerte de abandono.

José Ramos Arnao


(Publicado en el diario El Comercio” de fecha martes 2 de mayo de 1989)

500 AÑOS DEL ENCUENTRO CON LA MUERTE - "Chavìn Actual" - 1991.


500 AÑOS DEL ENCUENTRO
CON LA MUERTE

El llamado “Encuentro de Dos Mundos” que pretende celebrar la España peninsular el próximo año con motivo de conmemorarse los 500 años de la llegada de los ibéricos a nuestro continente Americano; es una actitud cuestionable desde nuestro punto de vista, ya que pretende hacer creer al mundo y en especial a los Latinoamericanos que España colonizadora cumplió un papel “inofensivo” que la historia le asignó y que al final trajo “cultura” que nosotros debemos “celebrar” y agradecer a la raza hispana que nos conquistó.
La mentalidad colonizadora del blanco español le permitió desarrollar una actitud exterminadora, racista y ahistòrica que no tiene comparación en la historia de otros pueblos colonizados. El sentimiento profundo hacia la metrópoli, permitió en el español una ansia desesperada por el enriquecimiento fácil, la codicia y el abuso desmedido para lograr sus objetivos en contra de sumisos “indios” que no comprendían lo que sucedía, y que eran presa de una política de exterminio en masa (Etnocidio) y del saqueo incalculable de nuestras riquezas.
Por estas consideraciones objetivas, España no puede pretender “justificar” y pasar por alto, lo que significa para nosotros los peruanos, en particular la destrucción de los valores más profundos de nuestra nacionalidad, de nuestra autentica cultura telúrica; idiosincrasia è integridad territorial, etc. Que a pesar de haber aplicado una política genocida, no pudieron liquidar nuestra raza indígena, base fundamental en la construcción del nuevo Perú, que se gestó posteriormente a partir de la primera Independencia Nacional de 1821.
Culminada la presencia española en nuestro país, dejó inevitablemente su huella indeleble, cuyo fruto principal fue el mestizaje producido en nuestra raza, habla, costumbres e idiosincrasia en general que hasta la fecha no podemos borrar. Este proceso de transculturización tuvo su mayor arraigo en los sectores de la costa principalmente, en donde el costeño tiene que aceptar históricamente la herencia colonial que a unos pesa más que a otros.
Hoy cuando estamos en ciernes para recordar esta negra fecha, debemos reflexionar profundamente del significado de estos hechos, ya la vez levantar públicamente nuestra voz en señal de protesta y denuncia, de lo que se pretende “celebrar” en nombre de una supuesta “civilización occidental y cristiana” que nos fue impuesta a sangre y fuego, quienes ahora ignorando (o quien sabe adrede) pretenden olímpicamente ignorar las circunstancias que los propios cronistas de la época describen y que no se puede ocultar; más aun sí de por medio hay intereses ocultos que todos debemos rechazar.
Si de algo nos debe servir la ciencia histórico – social, es justamente reconocer los hechos, para valorarlos en su real dimensión, y a la vez tomar conciencia de ello para sacar lecciones que nunca deben volverse a repetir.
Estamos seguros que Cristóbal Colon nunca imagino que llegar a las “Indias” por equivocación había descubierto America, que cien años más tarde depararía a España tanta riqueza que a él le fuera negada por la Corona Española, cuando la empresa expedicionaria era apenas un proyecto de “locos”, y que incluso finalmente muriera pobre y abandonado en un convento sin pena ni gloria, que ahora se pretende “celebrar” como el acontecimiento más importante de todas las épocas. Paradojas que da la vida y la historia nos la enseña.
El próximo 12 de Octubre debe ser un día de reflexión y lucha en memoria de nuestros antepasados y la reivindicación histórica de nuestros pueblos.



Carhuaz, 17 de Abril de 1991
(Publicado en el periódico Trimestral “CHAVIN ACTUAL” Nº 59 – 1991)

lunes, 24 de agosto de 2009

CRISTIANOS EN LA DURA PRUEBA - YANAMAYO 87 - Ensayo de Augusto Llosa Giraldo



CRISTIANOS EN LA DURA PRUEBA
¿Cuántos hombres y mujeres al llegar a Yanamayo no hemos sentido miedo, angustia, dolor al encontrarnos presos, lejos de nuestro seres queridos y en las condiciones más duras de total encierro y aislamiento, inclemencias del clima para quienes son de lugares mas remotos del país.
En estas condiciones es que la dura prueba de la fe en Cristo se pone de manifiesto, o bien aceptamos nuestra conversión paciente que poco a poco nos aviva la llama del amor cristiano, o caemos en la desesperación material de las cosas del hombre.
He aquí hermanos nuestro dilema, nuestro reto para quienes amamos a Dios, ya que no hay peor engaño que el que nos hacemos cuando en el fondo de nuestro corazón existe un pequeño respaldo de amor hacia nuestro prójimo, hacia Jesús, hacia nuestro Padre Celestial, y lo negamos.
Esta es nuestra actitud – muchas veces – hermanos, actitud que se expresa en la desdicha, en la mentira y el maltrato hacia nuestros hermanos. Cuántas veces hemos actuado mal en contra de la palabra de Dios, y nos hemos rebelado?. Dónde está nuestra práctica cristiana, si lo que hacemos o decidimos está lejos de Dios, o es que acaso creemos que podemos remediar todos los días lo que de noche hacemos o no hacemos, golpeándonos el pecho, invocando el Santo nombre de Dios, cuando lo creemos conveniente?.
No es mucho esfuerzo pues hermanos, observar poco a poco nuestro compromiso de cambio, de liberación espiritual si no sentimos la palabra de Dios, ya que la misericordia de nuestro Padre no llega solamente hasta nosotros sino através de de nosotros debe llegar a los demás, de lo contrario no nos llega en absoluto nada.
Esto también con mucha insistencia, lo afirma Jesús. Él nos invita ha tener con los demás la misma actitud que tiene el Padre con nosotros, y nos hace capaces de ello, comunicándose con el espíritu (Jn.20, 23), el amor que nunca muere porque perdona siempre. Al derramarlo en nuestros corazones nos da su mismo poder Divino de vencer el mal con el bien, la violencia con la Paz, la venganza con el perdón.


Augusto Llosa Giraldo.



Publicado en la Revista "TARPUY" 07
Yanamayo - Puno 87

jueves, 20 de agosto de 2009

"UN PEQUEÑO ARDID" - Por Augusto Llosa Giraldo



UN PEQUEÑO ARDID


 

Algunos personajes envilecidos por el odio y otros expertos buscadores de emociones fuertes, han intentado con lo más sofisticado de la tecnología, hallar tu pequeño escondrijo que te cobija inmune de la preocupación entúpida de la gente y a la fecha han fracasado.

Ante estos hechos de controvertida opinión y parcial condena, hay quienes han propuesto que tu captura sea asumida como política de Estado y haya recompensa para quien de una pista segura que conduzca a tu paradero; otros por el contrario discrepan, argumentan violación de derechos, intolerancia, canibalismo, etc.
La opinión pública mayoritaria – ante estos hechos – según la última encuesta, duda, no avala plenamente las medidas adoptadas por el contrario un buen sector de la población, pide diálogo, compresión, tolerancia.

En este contexto dividido de dimes y diretes, de tirios y troyanos, llegó una sorpresiva noticia aun no confirmada: “Murió la alegría, victima de tristeza”. Todos los interesados guardaron silencio cómplice, menos uno, que distante del bullicio asfixiante de la urbe, sonreía seguro de conocer que todo esto era un pequeño ardid publicitario, porque la alegría no había muerto, por el contrario ésta reía a carcajadas.
Detrás de los silencios misteriosos hay una singular evidencia que pocos conocen, porque ésta se encuentra estratégicamente escondida entre el rumor tedioso del día y el claro obscuro del cielo que denota su presencia vital, inocultable.

martes, 18 de agosto de 2009

HOMENAJE A CARLOS OQUENDO DE AMAT - de Augusto Llosa Giraldo.



HOMENAJE
A CARLOS OQUENDO DE AMAT

En esta noche lluviosa, puneñista, muy cerca de tu tierra amada; con ese olor propio de tu tierra santa, leo pacientemente el voluminoso esfuerzo de tú condición; conozco tu pobreza franciscana, cómo tu grandeza inolvidable por los pobres que fue el final de tu inmolación en Navacerrada, Carlos.
Y, cómo nos duele saberte tan lejano para llevarte un poquito de mi aliento, de mi añoranza provinciana que te acoge humildemente, y te hace suyo, hermano.
Cómo pudiste soportar tanto lo que pocos han escrito, o han callado cómplices para ocultar la genialidad propia de tu pluma invencible en donde el verbo rebelde te recuerda y llora en la profundidad roja de mi corazón que sufre la ausencia de tus latidos que ya no dan la hora en estos años insulsos, dolidos que nos consume a pocos, en un rincón olvidado de tu pueblo, que sufre como yo y no te olvida.
Disculpa, hermano por estas palabras embebidas, nostálgicas, pero te prometo por estas rejas frías que me enrejan, y el aire tuyo que respiro, que no cesaré en devolverte el favor que te tengo pendiente por haberte conocido voluntariamente en abril, y mas exactamente un catorce más un día. Porque a decir verdad, te debo mucho de ésta inspiración que me a cogido plenamente hasta el cogote, y a inundado tus palabras todas mis neuronas – cómo dulce savia – para no olvidarlas ¡Nunca!, pronto te visitaré para dialogar y confesarte personalmente una verdad indiscutible, amigo Carlos Oquendo de Amat.

REVISTA "AMALGAMA" Nº 01 - Lima 1987



REVISTA “AMALGAMA”
Lima - 1987


POESIA CERO
He visto pasar el polvo angosto
de mis huellas, y los he visto
lentos, tardíos como
nunca lo había
pensado.
Es que los tiempos pasan
por encima de nosotros
dejándonos viejos, solos
noctámbulos
en un día
lóbrego
de
invierno.



POESIA ONCE



Comienzo a recorrer
las penumbras encallecidas
de la noche, buscando encontrar
el sinónimo arrepentido de la sombra,
escudriñando los rincones lejanos y
oscuros de la casa, sin ánimo ni esperanza
sentida.



POESIA DOCE

Ultimé la visión oblicua
de la tarde creyendo poder
oscurecer la brillante errante
de la dicha.
Torpeza infame de pretensión
anquilosada de vulgos inquilinos
agazapados en la turbia desiciòn
de una mente afiebrada.



POESIA TRECE

Angustia fraterna solidaria,
confidencial, te extraño
siempre cuando estás
a mi costado
cabizbajo,
huraño,
triste.

No comprendo que pasó el viernes
cuando huiste apresurado
sin decirme adiós,
ni dejarme encargos
para tu amada.

Ahora te extraño simple como
una manzana roja y redonda
de otoño.


CONSTANTINO

Con que alegría te conocí ontariano
azul de los cielos estrellados.
Nube blanca lejana pero
silenciosa.
Pequeño trotamundo
campesino de los
andes graníticos
de la muda
quietud
sin tardes
tristes e
inigualables
de esta noble
virtud de la
opulencia
pobre
pero
rica.






Nota.-
La Revista AMALGAMA se publicó en mayo de 1987, bajo la
dirección de Jorge Tafur, y Augusto Llosa Giraldo como Sub Director.
Estuvo dedicada al Poeta Javier Heraud con motivo del Aniversario de su muerte.
Integrantes del Grupo Literario “Gaviota” que animó la Asociaciòn Nacional de Escritores  y Artistas - ANEA  allá por años de 1987 – 88, durante la Presidencia del Dr. Luis Hernán Ramírez, excelente poeta y escritor que ya descansa en Paz.  Tuve el alto honor de conocerlo y tratarlo personalmente.

jueves, 13 de agosto de 2009

HOMENAJE AL ESCRITOR CASMEÑO: CÈSAR VILLANUEVA LÒPEZ


LEYENDA DEL ORIGEN DE LAS HUELLAS DEJADAS EN LAS ROCAS DEL TEMPLO ARQUEOLOGICO DE SECHÌN

Hace muchos, muchísimos años sucedió, un día cualquiera, en un lugar cualquiera de nuestra ceja de selva. Huangana, un solitario guerrero se hallaba de cacería, de pronto al mirar hacia lo alto del farallón, un cerro de roca que se elevaba perpendicular hacia las nubes, vio algo que llamó poderosamente su atención, una gran ave del tamaño de un cóndor, adherida a la gran pared de granito con sus poderosas garras, sobaba frenéticamente en la pared lisa con una rama verde en el pico. Absorto, miraba la acción del gran pájaro mientras esperaba su presa, subido en un frondoso árbol, cerca de un comedero que previamente preparó.

De pronto escuchó en la espesura del monte real, el sonido característico de un animal acercándose, apareciendo de súbito un hermoso samaño, que luego de dar espectacular salto, murió sin exhalar un gemido ante la certera puntería de la flecha disparada por el guerrero, contento, lanzó un estridente y gutural alarido de triunfo, luego cargó su presa, retornando a su choza de humiro.
Esa noche el guerrero no pudo conciliar el sueño, pensando en la rara actitud de la gran ave, por tanto apenas apareció por el occidente el astro Rey, se encaminó al lugar motivo de su insomnio, al llegar, su asombro no tuvo limites, la gran ave estaba casi oculta en el forado que estaba haciendo en la pared de roca, al acercarse al pie del farallón, junto a un montón de ramas destrozadas y húmedas de un raro olor, se hallaba un montón de arena gruesa. Para el guerrero no le fue difícil deducir el origen de la cantidad de forados que había en la pared del acantilado donde pululan aquellas grandes aves.

En su primitiva imaginación germinó la curiosidad de investigar a fondo su descubrimiento, por lo que resolvió quedarse en aquellos parajes de paisajes de belleza sin igual. Pasaron varios días antes de descubrir que las misteriosas ramas utilizadas por la gran ave, no existían en su región, descubriendo que procedían de la “selva baja”. Resulta que esas grandes aves eran de carne muy agradable, manjar apetitoso para los habitantes de aquellos tiempos, sus polluelos eran depredados por animales rastreros y ofidios, por lo que en su instinto de conservación, hacían sus nidos en aquellos farallones, gracias a las facultades donadas por la sabia naturaleza.

Con paciencia propia del indio, logró capturar viva una de esas grandes aves, observando que bajo su pico tenían algo parecido a un buche, al presionarlo notó que por su pico resbalaba un liquido viscoso, inmediatamente cogiò un pedazo de la rama utilizada por el ave para hacer su nido, y ¡Oh sorpresa! La piedra se desgranaba como arenilla al contacto de la reacción química producida por el líquido segregado por el ave con la misteriosa rama.
Después de un tiempo de estar alejado de su tribu, regresó alegre a su pago con la intención de darles a conocer de su descubrimiento. Al llegar tuvo una desagradable, triste y dolorosa sorpresa, su bella india compañera, sus dos hijos y el resto de su tribu había sido asolada por una belicosa tribu nómada. Una terrible ira brotó de su primitivo corazón, y su alma guerrera le obligó a prepararse para la gran venganza.
Después de seguir un buen tiempo sus huellas, los descubrió a orillas de un caudaloso río, la hermosura del lugar y su lujurioso verdor, no eran percibidos por Huangana, su mente y sus ojos inyectados de sangre solo esperaban el momento de saciar su sed de venganza.
Espero pacientemente que el negro manto de la noche cubriera el hermoso verdor de la selva para atacar. Cuando notó que el silencio era total en el campamento, con la sutileza propia de un felino, fue acercándose armado de su porra, arma compuesta por un fuerte palo de chonta, en cuya punta había asegurado con resistente cabulla una afilada piedra. De pronto irrumpió como un vendaval diezmando a casi la mitad de ellos. Ante la natural reacción de los atacados, consciente de la imposibilidad de terminar con todos sus enemigos, amparado por la negrura de la noche, mal herido, logró huir.

En sus vigilias descubrió que lo perseguían y que al final darían con él, por lo que decidió fugar de aquella maldita región.
Llegó al lugar donde tenia en cautiverio seis de las grandes aves, que a pesar de su gran tamaño, eran completamente inofensivas, les extrajo lo que pudo del liquido que segregaban, llenándolo en un deposito de pellejo curtido por el sol, tomó un atado de las misteriosas ramas que había traído de la selva baja y fugó.
Después de mucho caminar, traspasando los nevados cerros llegó a la costa, justo por la zona que ahora es Casma, que no hacia mucho tiempo había sido invadida por los guerreros Sichis, enseñoreados en estos lugares.
Como el aspecto de nuestro héroe era el de un fiero guerrero, fue atacado por un grupo de guerreros Sechinenses, quienes fueron sucumbiendo uno a uno ante la destreza y fortaleza descomunal de Huangana, de inmediato fue rodeado por un grupo mayor de Sechinenses y cuando se aprestaban ir sobre Huangana, para ultimarlo, llegó el cacique, quien viendo la valentía del extranjero, ordenó no hacerle daño, ofreciéndole su amistad. Huangana percatándose de la generosidad de su captor, pidió hablar con el Jefe Supremo.

En esos tiempos, a pesar de su primitiva condición, tenían un alto sentido del honor. Por la generosa recepción que le hizo el Jefe Supremo, el guerrero resolvió darle a conocer su descubrimiento.
Después de escuchar atentamente a Huangana, ordenó a sus guerreros traer una roca plana y en privado, Huangana hizo una increíble demostración.
El Jefe Supremo se mostró maravillado ante tal portento; días después organizó una gran expedición, compuesta de gran cantidad de guerreros con la intención de traer muchas de las grandes aves para criarlas en cautiverio, y de la selva baja, plantas y semillas de los arbustos, cuyas ramas al contacto con el liquido segregado por las grandes aves, daban origen a tal maravilla.
Cerca de la región de los altos farallones, fueron sorprendidos por varias tribus nómadas que se habían unido en busca de Huangana.
El choque fue salvaje y sangriento, después de varias horas de encarnizada lucha, los Sechinenses destrozaron a las tribus nómadas. Huangana pese a ser valiente, fuerte y fiero guerrero, quedó impresionado ante la ferocidad y crueldad demostrada por los guerreros Sechinenses, al verlos como a los vencidos les sacaban los ojos haciendo sartas de ellos, partían los cráneos, comiéndose los sesos aun palpitantes, partían los cuerpos por la mitad para seguir desmembrándolos; a otros los abrían desde la garganta y a usanza del mejor cirujano, les extraían limpiamente intactos, desde el esófago, estomago, intestinos, hasta el colon.
Huangana no imaginaba la existencia de tal ferocidad y crueldad, sobre todo cuando vio que a algunos de sus enemigos, estando vivos, les cortaban las orejas, la lengua, los brazos, las piernas, hasta que el infeliz moría.
Después de este dramático suceso regresaron a su lar, la región que mas tarde en la historia tomaría el nombre de CASMA, con su precioso cargamento, compuesto de muchas grandes aves y enormes atados de las maravillosas plantas extrañas, pero no trajeron semillas pues no era su época, quedando en volver en otra ocasión.
Días después, Huangana propuso al Jefe Supremo grabar en las rocas, las vivencias realizadas por sus huestes en la reciente aventura, para perennizar las proezas de los guerreros Sichis. Como éste era el deseo del Jefe Supremo, accedió de buena gana.

Es así como Huangana, apoyado por un grupo de Sechinenses con alma de artistas, plasmaron en las rocas bajo su hábil dirección todas las feroces vivencias guerreras, fue un arduo trabajo de mucha paciencia, habilidad y buen gusto. Finalmente al contemplarlas el Jefe Supremo se mostró muy complacido, ordenando pilcarlas para que sean observadas por propios y extraños.

Este recinto mas tarde fue convertido en Templo de Ceremonias “Mudo testigo de una estirpe de feroces guerreros”
Pasado el tiempo, esta zona de la costa, fue asolada por una extraña peste que terminó con todos sus habitantes.



EPILOGO


Tantísimos años hacen de estos sucesos, que la mano del tiempo fue cubriendo de tierra y arena, los vestigios de algo cruel y salvaje que una vez ocurrió.

Posteriormente estas regiones fueron ocupadas por los quechuas, quienes a su vez, fueron conquistados por los bárbaros españoles.

Ya en la época de la República, un estudioso Arqueólogo llamado Julio Cesar Tello, logró descubrir vestigios del Templo Ceremonial de los Sechinenses.

El Instituto Nacional de Cultura y la Firma Alemana Volwagen entre otros, se han encargado, mediante minuciosos proceso de excavación, mostrar esta nueva maravilla al mundo entero.

Uno de los Arqueólogos encargados de estos trabajos, tenía una teoría de la forma como habrían sido hechos estos grabados en bajo relieve en las rocas, según él, era resultado de sobar piedra con piedra para producir estos grabados.

Quisiera que este Señor Arqueólogo, al tener la suerte de leer esta leyenda, cambie de parecer. De lo que si estoy seguro, es que con la desaparición de las grandes aves, nunca mas se harán grabados en bajo relieve, como los que ahora son nuestro orgullo y la admiración de turistas y estudiosos del mundo entero.

Por:

CÈSAR VILLANUEVA LÒPEZ.
(Casma – 1936/2008)